Reflexión final
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| Imagen creada con IA. |
Esta experiencia ha sido muy enriquecedora y me ha reafirmado en la idea de que la lectura es un viaje sin fin, lleno de aprendizajes y emociones que quiero compartir en mi labor educativa.
Al inicio del cuatrimestre, me propuse un reto lector claro y ambicioso: leer al menos un libro al mes, con el objetivo de reducir mi lista de lecturas pendientes y profundizar en mi pasión por la lectura. Elegí este reto porque, para mí, los libros han sido compañeros constantes que me ofrecen nuevos aprendizajes y la posibilidad de escapar a mundos desconocidos. Quería no solo cumplir un objetivo numérico, sino también alimentar mi crecimiento personal y profesional como futura docente, aprendiendo a conectar con las historias para luego transmitir esa magia a mis alumnos y alumnas.
Durante estos meses, he logrado no solo cumplir el reto, sino incluso superarlo, leyendo más de lo esperado. Esto me ha permitido descubrir y disfrutar de diferentes géneros literarios, pasando de obras clásicas centradas en temas de amor y destino, como Romeo y Julieta o Bodas de Sangre, a lecturas más recientes que exploran la fantasía y la amistad desde perspectivas originales y atrapantes. Esta variedad me ha ayudado a mantener vivo mi entusiasmo y a enriquecer mi comprensión de la literatura.
El reto ha influido positivamente en mi manera de ver la lectura. Comprobé durante mis prácticas que cada alumno es un mundo distinto y que, como docente, debo estar abierta a múltiples formas de acercar la literatura para conectar con cada estudiante. La lectura no solo es un placer personal, sino una herramienta poderosa para el desarrollo emocional y cognitivo de quienes aprenderán a amar las palabras. Además, este reto me ha impulsado a pensar en la creación de nuevas lecturas o propuestas literarias que puedan motivar a mis futuros alumnos a explorar y descubrir.
De cara al futuro, me gustaría ampliar este reto lector, aprovechar el tiempo que tendré en verano para ponerme al día con mi lista de lecturas pendientes y también para releer aquellos libros que me han marcado, porque las historias que dejan huella son aquellas a las que siempre quiero regresar. Mantener y ampliar este hábito de lectura será fundamental para seguir creciendo como lectora y docente.


