Mi nombre es Judith Martín Téllez, tengo 26 años y estudio Magisterio de Educación Primaria, con mención en Música. A lo largo de mi vida, la lectura ha sido una compañera constante que me ha acompañado en diversos momentos de mi formación, personal y académica. En esta entrada, quiero aprovechar para compartir con vosotros un recorrido más amplio sobre mi trayectoria como lectora, los autores que me han marcado y el reto lector que me he propuesto para este cuatrimestre en la asignatura de Didáctica de la Literatura española.
Desde pequeña, la lectura ha sido una parte importante de mi vida, una de mis principales fuentes de disfrute. Recuerdo con especial cariño dos libros que marcaron mis primeros años de lectura: El ladrón de salchichón y Kika Superbruja y el libro de hechizos. El primero me atrajo por su tono detectivesco y el misterio que envolvía cada capítulo, lo que despertó mi interés por los relatos de intriga. Por otro lado, Kika Superbruja fue uno de los primeros libros que me sumergió en el mundo de la fantasía y la magia, un género que hasta el día de hoy sigue siendo uno de mis favoritos. Estos primeros libros fueron el pilar que cimentó mi amor por la lectura y me llevaron a explorar otros géneros en los años siguientes.
Con el paso del tiempo, mi gusto por la lectura fue evolucionando, y aunque la ciencia ficción y la fantasía continúan siendo mis géneros preferidos, también comencé a adentrarme en otros, como la psicología y las novelas policiacas. Autores como J. K. Rowling, cuya saga Harry Potter marcó mi infancia, fueron fundamentales en esa etapa, ya que su forma de mezclar magia, amistad y valores universales me acompañó durante muchos años. Posteriormente, en mi adolescencia, fue J. R. R. Tolkien quien dejó una huella imborrable en mí. Su obra El Señor de los Anillos no solo me atrapó por su mundo fantástico, sino por la profundidad de sus personajes y la complejidad de sus tramas, elementos que hicieron que me enamorara aún más de la literatura fantástica.
Durante mi transición de la infancia a la adolescencia, los libros de Laura Gallego García y Rick Riordan fueron de los primeros que me marcaron en ese cambio. La obra de Laura Gallego, especialmente con títulos como La Emperatriz de los Etéreos, me permitió entrar en un universo literario donde los límites de la realidad se difuminaban, lo que me fascinó enormemente. La autora tenía una forma única de crear mundos y personajes que se quedaban en mi mente mucho después de haber cerrado el libro. Por su parte, Riordan fue el encargado de introducirme al fascinante mundo de la mitología griega y romana, adaptado a un formato juvenil lleno de acción, humor y aventuras. Ambos autores fueron esenciales para cultivar mi amor por la lectura en la adolescencia y para conectar con los libros de una manera que no había experimentado antes.
En cuanto a mis lecturas durante los años de Bachillerato, uno de los libros que más me marcó fue Romeo y Julieta de William Shakespeare. Aunque el teatro clásico nunca había sido uno de mis géneros predilectos, la intensidad y la pasión de esta obra me cautivaron por completo. La trágica historia de amor entre los dos jóvenes protagonistas me hizo reflexionar sobre temas como el destino, el conflicto familiar y la fatalidad, lo que me permitió ver la literatura desde una perspectiva más profunda y madura. A día de hoy, aún le doy gracias a mi profesor Rubén por darnos la oportunidad de leer aquel libro y abrir para mi un nuevo mundo literario hasta ese momento desconocido.
Actualmente, sigo explorando nuevos autores y géneros, aunque reconozco que los libros de mis primeros años de lectura siguen teniendo un lugar especial en mi corazón. Mi ritmo de lectura ha variado a lo largo de los años, pero trato de mantenerlo regular, dedicando al menos 4 o 5 días a la semana a leer. Sin embargo, debido a la carga lectiva que implica la universidad, en este momento mi tiempo de lectura se ha reducido a los fines de semana. Mi objetivo para este cuatrimestre es retomar mi hábito lector y dedicar más tiempo a la lectura, especialmente durante los fines de semana, con la esperanza de poder dedicar al menos tres horas al día a leer.
Últimamente, al seleccionar mis lecturas, suelo dejarme guiar por las recomendaciones de mi entorno cercano, ya que a menudo encuentro en ellas libros que me sorprenden y amplían mis horizontes literarios. Además, me gusta realizar relecturas de aquellos libros que me han marcado profundamente. Creo que al volver a leerlos, se descubren nuevos detalles y matices que enriquecen la experiencia y la comprensión del texto, lo que me permite disfrutar de una segunda o tercera lectura con la misma fascinación de la primera vez.
Como futura docente, considero que la lectura es una herramienta esencial para el desarrollo integral de los niños. No solo les ayuda en el desarrollo cognitivo, sino que también les permite crecer emocional, social y moralmente. A través de los libros, los niños tienen la oportunidad de explorar diferentes perspectivas, conocer realidades distintas a la suya y reflexionar sobre temas universales como la justicia, la amistad, el amor y la libertad. Además, la lectura fomenta la creatividad, la empatía y el pensamiento crítico, habilidades que considero fundamentales para su formación como seres humanos.
Mi reto lector para este cuatrimestre es leer al menos un libro al mes. Aunque sé que con la carga de trabajo puede ser un desafío, mi objetivo es organizarme mejor y dedicar más tiempo a la lectura, especialmente durante los fines de semana, para cumplir con este propósito. Mi meta es reducir mi lista de lecturas pendientes y, si es posible, leer al menos tres libros antes de junio.
Como he dicho anteriormente, a lo largo de mi vida, los libros han sido compañeros constantes, ofreciendo siempre algo nuevo que aprender, explorar y disfrutar. Para mí, la lectura es una forma de escapar a mundos desconocidos y de encontrar en las páginas respuestas a mis preguntas más profundas. Como dijo J. R. R. Tolkien, “un libro es una ventana a otro mundo”; cada historia me ha permitido expandir mis horizontes y conocer diferentes realidades. En este camino, he comprendido que no se trata solo de lo que leemos, sino de lo que aprendemos de ello. J. K. Rowling lo expresó perfectamente: lo importante no es solo la trama, sino las lecciones que cada historia deja, que nos enseñan a pensar, a cuestionar y a comprender mejor el mundo que nos rodea.
Espero que este blog me ayude a reflexionar sobre mi experiencia como lectora y futura docente, profundizando en las obras literarias que exploremos en clase. Quiero que, al escribir sobre estos textos, no solo analice su contenido, sino que también considere cómo puedo presentar estos mismos libros a los niños de manera creativa y significativa. Mi objetivo es poder compartir con ellos la magia de la lectura, ayudándoles a conectar con las historias, a despertar su curiosidad y a fomentar su amor por la literatura. Así, los libros se convertirán en una herramienta esencial no solo para el aprendizaje académico, sino también para el desarrollo personal de cada niño, permitiéndoles descubrir nuevos mundos y, quizás, también descubrirse a sí mismos.

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