23 de abril: Celebrar los libros, celebrar lo que somos
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| Imagen creada con IA. |
"Lo malo de los libros es que uno quisiera vivir en ellos" - Carmen Martín Gaite
Hoy, 23 de abril, celebramos el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que no solo rinde homenaje a los grandes autores de la historia, sino que también nos invita a detenernos y reconocer el valor que los libros tienen en nuestras vidas. Esta jornada, instaurada por la UNESCO en 1995, nos recuerda que la lectura no es un acto aislado, sino una forma de construirnos, de crecer y de conectar con los demás a través de las palabras.
En un blog como este, dedicado precisamente a la literatura y su didáctica, el Día del Libro cobra un sentido aún más especial. Los libros no solo forman parte de mi formación académica o de mis retos lectores, sino que representan una herramienta fundamental para educar y transformar. Como lectora, sé que cada historia abre puertas a otros mundos; como futura docente, comprendo que fomentar el amor por la lectura es abrir caminos de pensamiento, creatividad y empatía para quienes empiezan a descubrir el poder de las palabras.
Además, esta celebración coincide con una de las tradiciones más hermosas de nuestro país: la festividad de Sant Jordi en Cataluña, donde es costumbre regalar una rosa y un libro como símbolo de amor y cultura. Es un día en el que las calles se llenan de puestos de libros y flores, y donde el acto de regalar cobra un significado aún más especial: un libro para alimentar la mente y una rosa para alimentar el corazón. Esta tradición nos recuerda de manera sencilla y emotiva que la lectura también puede ser un acto de amor y de conexión entre las personas.
Hoy también es un buen momento para recordar que detrás de cada página escrita hay autoras y autores que merecen nuestro reconocimiento, no solo por crear historias, sino por regalarnos nuevas formas de ver el mundo. El respeto al derecho de autor es también un acto de respeto hacia la cultura y la diversidad de voces que conforman nuestro patrimonio literario.
Así que este 23 de abril no es solo una celebración simbólica: es un recordatorio de que los libros nos construyen, nos acompañan y nos desafían. Que cada historia leída puede ser el inicio de un cambio. Y que, como decía Borges, "uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe". Ojalá nunca dejemos de leer, de aprender y de compartir ese regalo infinito que es la literatura.

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